La Secretaría General Iberoamericana es el organismo internacional que coordina e impulsa la cooperación política, económica, social y cultural entre los países iberoamericanos
En el marco del Programa Brasil-España, impulsado conjuntamente por la Fundación Consejo España-Brasil y la Fundación Carolina, la delegación de académicos y periodistas brasileños participantes en el programa mantuvo una reunión con el Secretario General Iberoamericano, Andrés Allamand, y la Embajadora en Misión Especial para las Cumbres Iberoamericanas, Carmen Fernández Torres, en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), en Madrid. El encuentro se desarrolló en un clima de confianza y diálogo franco, orientado a compartir perspectivas sobre el momento geopolítico global, el panorama político y económico de América Latina y el papel de la comunidad iberoamericana de cara a la próxima Cumbre prevista para noviembre en Madrid.
El paisaje global: tres fuerzas estructurales en transformación
El SEGIB abrió la reunión con un diagnóstico del momento geopolítico global, articulado en torno a tres tendencias que, a su juicio, son determinantes e irreversibles.
La primera es el giro radical de Estados Unidos en relación con el orden mundial. Allamand citó las palabras del Secretario de Estado Marco Rubio en su comparecencia de confirmación ante el Senado americano para ilustrar el alcance del cambio: el orden político y económico mundial no solo ha quedado obsoleto, sino que ha sido utilizado contra los intereses de Estados Unidos. Lo que está en juego, subrayó el SEGIB, es el abandono de la doctrina de la nación indispensable, según la cual el liderazgo global de Washington redundaba en su propio beneficio. En su lugar, la actual administración propugna un orden internacional articulado en torno a los intereses nacionales de cada país, lo que supone un rechazo frontal a la lógica multilateral. Desde esta perspectiva, el cuestionamiento de la Unión Europea no es retórico, sino conceptual: se trata de organizaciones que responden a una lógica de interés global incompatible con la nueva doctrina.
La segunda fuerza es la irrelevancia creciente de Naciones Unidas. El SEGIB destacó que los tres principales candidatos a la Secretaría General de la ONU comparten una visión marcadamente crítica sobre la institución: uno habla de terminar con su irrelevancia, otro de reforma profunda, y una tercera de que no puede seguir como está. Este diagnóstico, realizado por quienes aspiran a dirigirla, es, en su opinión, una señal inequívoca del estado de la organización.
La tercera tendencia es el retroceso de la democracia a escala global. Citando los informes más recientes de la Universidad de Gotemburgo (Varieties of Democracy), Freedom House y The Economist, Allamand señaló que por primera vez en dos décadas y media hay más autocracias que democracias en el mundo, y que tres de cada cuatro personas viven bajo regímenes autocráticos o autoritarios. Esta tendencia no es ajena al deterioro del orden multilateral: las democracias, por su propia naturaleza, son proclives a respetar normas internacionales; los autoritarismos tienden a debilitarlas. El cóctel, subrayó, es perfecto: la potencia dominante hace un giro radical, el organismo multilateral principal está en su momento más débil y la democracia retrocede como nunca.
El nuevo ciclo político en América Latina
En el análisis de la región, el SEGIB describió un nuevo ciclo político que, hacia finales de 2026, dejará un mapa en el que seis de los diecinueve países latinoamericanos de la comunidad iberoamericana estarán gobernados por la izquierda (México, Uruguay, Cuba, Nicaragua, Venezuela y posiblemente Colombia o Brasil), mientras el resto se inclina hacia la derecha o la centroderecha. Este ciclo tiene nombre en los ejes sobre los que se han ganado las últimas elecciones en la región: seguridad ciudadana y lucha contra el crimen organizado, en un continente que concentra el 8% de la población mundial pero el 30% de sus homicidios; restricción de la migración; y apuesta por el crecimiento económico frente a la mera redistribución de la riqueza.
Desde el punto de vista económico, el panorama es austero: la región crecerá en 2026 en torno al 2%, apenas mejor que la media de la última década (1,3% anual), una tasa insuficiente para reducir significativamente la pobreza. Allamand señaló el caso de Perú como ejemplo paradójico: un país con el 70% de su economía en la informalidad, pero con un Banco Central autónomo que ha funcionado con notable continuidad durante décadas, generando estabilidad macroeconómica pese a la alta inestabilidad política.
La comunidad iberoamericana y la agenda de la Cumbre de Madrid
El SEGIB explicó la estructura y el funcionamiento de la comunidad iberoamericana, que agrupa a los 22 países de la región (19 latinoamericanos de habla hispana y portuguesa, más España, Portugal y Andorra). A diferencia de otras organizaciones regionales como la OEA, CELAC o la Comunidad Andina de Naciones, la SEGIB opera con un perfil más discreto, pero con mayor efectividad, construida sobre décadas de cultura de consenso, cordialidad e inclusión. Nadie es excluido: Cuba y Venezuela siempre están presentes.
Para la XXX Cumbre Iberoamericana de noviembre de 2026 en Madrid, el SEGIB anunció las siguientes iniciativas en preparación:
El debate: legitimidad social de la SEGIB y cooperación en IA
Marcelo Lins planteó la correlación entre el deterioro del derecho internacional y la degradación cualitativa de la democracia iberoamericana, señalando que los problemas son sistémicos y están interrelacionados. Preguntó también qué se pretende concretamente con la iniciativa de inteligencia artificial, más allá de la retórica.
El SEGIB respondió detallando las tres líneas de acción prácticas: conectar infraestructuras computacionales entre países, armonizar estándares de datos y abrir los datos públicos de los parlamentos y administraciones, y desarrollar modelos de lenguaje en español y portugués. Señaló que la SEGIB tiene experiencia acumulada en gestión de cooperación multilateral y que el reto no es la voluntad sino la coordinación.
Pedro Dallari, desde su posición como coordinador de la Cátedra Iberoamericana de la Universidad de São Paulo, planteó el problema central: la SEGIB es una gran desconocida, incluso entre estudiantes universitarios de relaciones internacionales. No tiene base social ni conexión con la sociedad científica. Recordó que en la época de Enrique Iglesias se organizaban seminarios en el primer semestre del año para movilizar el debate académico y de la sociedad civil antes de cada cumbre, una práctica que se interrumpió.
El SEGIB reconoció el problema y explicó las cuatro líneas en las que trabaja para abordarlo: trabajo directo con los ministros sectoriales en cada país cuando asumen sus cargos; interlocución con parlamentos, organizaciones empresariales, alcaldes y asociaciones de la sociedad civil; los programas de cooperación con impacto cultural tangible; y, en el ámbito universitario, la constitución de una red de cátedras iberoamericanas en 30 grandes universidades de la región, con proyectos de investigación conjuntos y publicaciones compartidas. La red, financiada por las propias universidades y por empresas mecenas, tendrá su primera reunión plenaria en España y aspira a ser operativa antes de finales de 2026.
Plaza Marqués de Salamanca, 8
Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación
28006 Madrid (ESPAÑA)
T +34 91 379 99 49
E contacto@espanha-brasil.org
Comunicación: www.nolsom.com